CASA
ARRUMBADA
El tiempo, verdugo inexorable,
fluye en nuestras vidas
dejándonos imperceptibles muertes.
Solo la distancia y el reencuentro
nos une a una realidad
que se desvanece sin un presente.
El ayer nunca existió, pero
el recuerdo lo reconstruye
en nuestras mentes.
La casa de espaldas al mar
Ve pasar la vida, mientras
sus muros solitarios
abandonan una existencia,
ahora inútil y triste,
antes alegre y risueña.
La casa de nadie, arrumbada, vacía,
con olor a antaño, a muerte,
amiga del tiempo,
guarda las huellas
de voces ya apagadas,
amores de savia nueva,
atardeceres con olor a algas y a sal.
Él la abandonó y le prometió volver,
con las manos llenas de riquezas,
un océano cruel se tragó la esperanza,
trayendo destrucción y miseria,
pero sus muros, casi vencidos,
aún retienen el hálito
de la memoria y nuestro olvido.
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